Pocos símbolos culinarios se identifican tanto con su lugar de origen como el gianduiotto de Turín. Nacido del buen hacer de los maestros chocolateros piamonteses, este trozo de chocolate se ha convertido en un emblema de la confitería tradicional italiana conocido y apreciado en todo el mundo.“La unión debe tener lugar”
Determinadas uniones están abocadas a un destino lleno de vicisitudes, otras a conocer momentos de gloria. El maridaje entre el cacao y las avellanas de las Langhe (colinas al sur de Turín) figura entre las más duraderas y felices, puesto que de ella nace el gianduiotto. Si una buena mañana los turineses descubrieran un enorme gianduiotto en el lugar de la Mole Antonelliana, probablemente ni se quejarían… Esta golosina es todo un símbolo de la ciudad, comparable al monumento diseñado por Antonelli. De hecho, no debe de ser casualidad que ambos daten de la misma época: la primera piedra de la Mole se puso en 1863, mientras que la producción del gianduiotto se inició en 1865.
Hacer de la necesidad virtud
El origen del bombón piamontés es curioso. Durante la dominación napoleónica el cacao se había convertido en un ingrediente casi imposible de conseguir y sumamente caro. La chocolatería piamontesa pasaba por un momento más que complicado. Con la intención de seguir ofreciendo a sus clientes un producto satisfactorio, Michele Prochet y Pier Paul Caffarel tuvieron la idea de poner a la venta un nuevo tipo de chocolate elaborado con una mezcla de cacao, azúcar y la famosa avellana tonda gentile de las Langhe, de calidad reconocida. El resultado fue tan satisfactorio que Caffarel quiso perfeccionar la imagen de la golosina dándole forma de nave invertida y envolviendo por vez primera en la historia un bombón en un papel. Al principio el dulce fue bautizado con el nombre de givù, “bocadito” en dialecto piamontés. El nombre de gianduiotto (o giandujotto) parece tener su origen en el carnaval de 1866, cuando un actor caracterizado como Gianduja (personaje típico de Turín en la Commedia dell’Arte) tuvo la idea de regalar a la gente estos bombones. Un gesto que confirió a la golosina un valor simbólico al materializar el espíritu del personaje: tenaz, obstinado y determinado, como si quisiera decir “si el cacao falta, no pasa nada: nosotros, los turineses, sabremos hallar la solución. Nada nos para…”
Métodos e ingredientes controlados
El gianduiotto de Turín se reconoce por su forma de nave invertida. Esta forma se le da vertiendo directamente en placas, sin mediación de moldes, una pasta de una consistencia particular, ni muy dura ni muy fluida. Esta consistencia permite verter una cantidad precisa: 12 gramos por unidad. Los ingredientes son fundamentales: cacao de Centroamérica o Sudamérica obtenido mediante simple presión, avellanas del Piamonte IGP puras (asadas, enteras o en pasta, en una proporción del al menos 25%), vainas de vainilla (o bien oleorresina de vainilla) y azúcar de remolacha o caña. El producto final es inconfundible tanto por su forma como por su sabor: un chocolate delicado y con aromas de avellana que se funde lentamente en la boca…
Cafés y tiendas donde degustar gianduiotti artesanos:
Caffè Baratti&Milano, piazza Castello 27, Turín
Guido Gobino, Via Cagliari, 15/b, Turín
Peyrano, corso Vittorio Emanuele 76, Turín
Stratta, piazza San Carlo 191, Turín